martes, noviembre 11, 2008

La marmita de Steve Winwood


Nine lives, nueve vidas, el título escogido por Steve Winwood (Handsworth, Birmingham, 1948) para las nueve piezas de su noveno trabajo en solitario, no es lo que parece. Si se hubiera tratado de aludir a las múltiples encarnaciones musicales del británico, pocas existencias habrían sido nueve. "Me siento muy afortunado por mis 45 años de carrera. Y siempre intento traer diversos elementos a mi música: jazz, rock, folk, blues, world music o cosas de la clásica", recita con atropello. Su segundo álbum de este milenio se grabó como el anterior, About time (2003): "En vivo, con todos los músicos juntos en el estudio. Si se tratara de arte dramático, no hablaríamos de cine, sino de teatro en tiempo real. Me invade últimamente la necesidad de funcionar al viejo estilo". Varias de las canciones de Nine lives surgieron de jams tejidas por Steve y su banda. El amor de Winwood por la improvisación instrumental proviene de sus raíces jazzísticas. "Las mismas que me hacen dudar de mi pureza como roquero. Mi padre tocaba en una banda de dixie. Yo crecí escuchando eso y luego, siendo aún muy joven, apareció el rock & roll". Aunque su estrellato adolescente en el Reino Unido lo alcanzaría como vocalista de una banda de rhythm and blues, The Spencer Davis Group. "No me afectó aquello del 'demasiado, demasiado pronto', porque la fama me vino siendo ya un músico verdadero, sólo interesado en la música", enfatiza al otro lado del teléfono.
Steve vive en el campo y charla desde una pequeña oficina próxima a su estudio en Gloucestershire. Un paraje del suroeste de Inglaterra no muy diferente del que conoció en Berkshire a finales de los sesenta, cuando se mudó a una casa rural a las afueras de Londres con Dave Mason, Chris Wood y Jim Capaldi para crear la música de Traffic. Querían tocar hasta el amanecer sin miedo a molestar a los vecinos. Mason, único superviviente del grupo junto a Steve, airea estos días su amargura en la prensa inglesa: acusa a Winwood de su expulsión tras los dos primeros discos de un proyecto que, ya sin él, duró hasta el ecuador de los setenta. "Dave era un individualista y no disfrutaba con el modo de compartir ideas del resto. Y escribió algún tema demasiado pop para lo que queríamos que fuera Traffic". Frente al conseguido folk-pop de Mason, Steve orientó la nave hacia un compendio más arriesgado de ingredientes, del jazz y la psicodelia a las músicas del mundo, también materia prima en Nine lives.

En el álbum conviven sonoridades africanas (Hungry man) y esencias brasileñas (Raging sea), cortesía del guitarrista José Neto, coautor de seis de los cortes. "Aunque nació en São Paulo, se afincó en Nueva York a los 18 años. La música de su país le empapó siempre, pero también le influyeron Led Zeppelin o Hendrix, por eso conectamos tanto". Neto no era un don nadie cuando Winwood le descubrió en el Ronnie Scott's de Londres: había tocado con Airto Moreira, el célebre percusionista de jazz (Miles Davis, Weather Report, Return to Forever), y antes había ejercido como director musical para Harry Belafonte durante 20 años.

La curiosidad de Winwood no se circunscribe a Brasil o África. Llegó en el pasado a grabar con artistas de reggae ("de chaval en Birmingham tuve mucho contacto con la colonia caribeña") y a compartir directos con popes latinos como Fania All Stars en los setenta o, más recientemente, Tito Puente y Arturo Sandoval: Little Crossings se llamó su encuentro.

Steve no ha escrito una sola palabra de las historias de trayecto vital y esperanza que pueblan Nine lives. Nada raro, suele recurrir a letristas. Esta vez, su socio es el alemán Peter Godwin, dueño de dos rasgos ya vistos en previos colaboradores de Winwood: el carácter iconoclasta (llegó en su época de solista en la new wave a firmar un videoclip con mujeres desnudas crucificadas) y su disposición para la puesta en común previa. Y nadie como el tejano Will Jennings, cofirmante de los éxitos de Steve en los ochenta, para describir lo último: "Con Winwood solía visitarlo en su casa, dar paseos y compartir noches en el pub. Se trataba de ver y escribir a través de sus ojos".

El invitado principal en Nine lives es Eric Clapton, presente en el tema Dirty city. "Nos llevamos un par de años y ya teníamos relación antes de Blind Faith, nuestra banda de finales de los sesenta. Ha sido un feliz reencuentro". Steve se refiere también a sus tres conciertos compartidos este año en el Madison: "Antes él era un gran guitarrista y compositor. Ahora también sabe cantar y liderar una banda". Ahora tres citas esperan a Winwood en España, donde llega con un orgullo reciente: su doctorado honorario por el Berklee College de Boston. "Una ilusión especial. Es una de las primeras universidades en enseñar música no clásica en Estados Unidos. Y me echaron del conservatorio de Birmingham porque me gustaban, entre otros, Fats Domino y Ray Charles". -
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